Dos metros privan a Txurruko Punta de alcanzar los mil de altitud. Casi insignificante cuando se le contempla desde cumbres como el cercano Aratz, está enclavado en Guipúzcoa, junto al límite con Navarra y Álava. Desde su situación, la cadena de los montes de Altzania surge como una impresionante muralla hacia el sur. El puerto de Otzaurte es el punto de partida para efectuar esta vuelta circular con ascenso a un monte despejado de arbolado, en marcado contraste con los hayedos de la zona.
Al principio se remonta una pista de cemento, poco agradable para las botas montañeras, que empieza junto a la ermita del puerto. Un par de atajos permiten acortar algunas curvas hasta que se sale a las cercanías del área recreativa de Beunda (0h.22’). Quedan a la derecha la ruta al túnel de San Adrián y Aizkorri mientras se accede a las mesas y el refugio del área recreativa (0h.25’).
Desde Beunda, hay que ir por la pista de la izquierda hasta llegar a una bifurcación (0’30h). El camino de la izquierda conduce a un refugio particular, el de la derecha lo podríamos seguir, pero es mejor subir monte arriba por las lomas de Unamendi hasta su cercana cumbre (0h.36’). De esta manera, la marcha es más aérea y presenta mejores perspectivas, ya que desde su cima se observa la silueta cónica de Txurruko Punta.
En dirección sureste se desciende al collado Ultzama (0h.45’), a donde hubiera llegado la pista anterior. Encontraremos allí una palomera y un haya con las marcas rojas y blancas del GR 121 que da la vuelta a Guipúzcoa, referencia importante para tomar posteriormente el camino de descenso. Desde Ultzama, la pendiente es dura y mantenida hasta la cumbre de Txurruko Punta (1h.10’), coronada por un vértice geodésico y un buzón.
Tras observar la panorámica formada por todas las grandes montañas de Guipúzcoa, las cercanas alavesas de Altzania y las navarras de Baiza y San Donato, además del embalse de Urdalur, emprendemos el descenso hasta la visible majada de Garagartza, hacia el norte, bajo los escarpes de las peñas del mismo nombre.
Una vez en la majada (1h.25’), la ascensión a Bikunaitz, nombre de la peña situada a su izquierda, es sencilla y rápida (1h.30’). Desde ella se contempla la afilada aguja vecina, conocida como Naparraitz, de itinerario más arriesgado, sólo apto para montañeros habituados a las trepadas difíciles. Nuevamente en la base de Bikunaitz, si se rodea la peña hacia su izquierda, se llega por un escondido sendero a la sepultura prehistórica de Garagartza, señalada por una placa. Cerca queda la cota de Zabalaitz, la tercera peña de este reducto natural.
De vuelta a la majada (1h.40’), se podría regresar a Otzaurte siguiendo la regata que nace junto al hayedo de Garagartza, pero el terreno está bastante sucio, por lo que es conveniente tomar la pista que lleva desde la majada al collado de Ultzama. En el collado (1h.50m.) hay que localizar las marcas del GR en el haya anteriormente descrita e iniciar un suave descenso hasta Otzaurte a través del hayedo por una estrecha senda, dejando el barranco de Ultzama a la derecha y bajando por el bosque desde la cota de Ailleta. Se accederá así al puerto de Otzaurte, donde hay que visitar la ermita de Andra Mari de San Adrián y su conjunto de estelas (2h.30’).
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