Aralar es un macizo que se levanta entre Guipúzcoa y Navarra, con importantes yacimientos prehistóricos, el santuario de San Miguel y un rico pasado de pastoreo. Guardaetxea, a donde se llega por la carretera que viene de Lekunberri, en Navarra, o bien por la empinada pista de montaña asfaltada que desde Uharte-Arakil sube al santuario si no está tapada por la nieve, es un excepcional campo base para acercarse a Intzako Dorrea, su montaña más elevada. Un día soleado es la única condición para descubrir y disfrutar sin riesgo alguno de los secretos parajes que esta travesía encierra y que puede acortarse sensiblemente si no se asciende la cumbre de Pallardi.
Junto al aparcamiento de Guardaetxea (1.035 metros) arranca una ancha pista forestal en dirección a las extensas campas de Igaratza. Sin apenas salvar desnivel, este camino atraviesa un hayedo mientras se pasa junto a la boca tapiada de la sima de Beingo Lezea, con más de 80 metros de profundidad. Tras llegar a Pagomari, siempre por la pista principal, comienza una subida y en una bifurcación, por el camino de la derecha, se accede al paso de Mandarrate. A medida que se gana altura, el bosque va quedando abajo para caminar por las despejadas lomas herbosas de Errenaga, en cuya cumbre (1h.15’) merece la pena detenerse para contemplar la panorámica de la sierra antes de proseguir hacia el visible Irumugarrieta, también conocido como Intzako Torrea. El camino baja hacia las campas de Igaratza y desemboca en el collado de Trikuarri, monumento funerario desde donde se toma el camino –balizado con frecuentes marcas– que conduce a la cima, no sin antes serpentear por un cárstico terreno rocoso. Una vez en Intzako Torrea (2h.00’), la torre más elevada del cresterío de Las Malloas, todo Aralar surgirá con fuerza, pero lo que más llamará la atención es la impresionante caída –superior a los mil metros de desnivel– hasta los pueblos navarros que se sitúan hacia el norte. Se prosigue la cresta en dirección sureste, buscando el mejor camino y orientación por un terreno rocoso y a veces sin senda, en donde se atraviesan las cotas de Beldarri, Kurutzeaga y Atallorbe para descender al collado de Illobi (1.194 m.).
Pallardi se presenta desde allí como una gran mole boscosa a la que hay que subir por la parte sur, la que mira a Igaratza. Desde el collado (3h.00’), un fuerte pero corto repecho conduce a las lomas superiores, boscosas, en las que hay que buscarse el camino hacia el norte hasta lograr la escondida cima. Para conseguir este objetivo, es necesaria una buena dosis de intuición (3h.20’).
Contemplamos una nueva y más salvaje perspectiva de las Malloas antes de regresar por el mismo camino hasta el collado, punto a patir del cual sólo resta un cómodo paseo, sin apenas salvar desnivel hasta las laderas herbosas que conducen a la redondeada y cercana cumbre de Beloki. Esta despejada cima (4h.10’) permitirá divisar la parte más salvaje de la travesía antes de descender hacia el oeste al collado Urdangoena, entre Beloki y Txameni, y seguir por el sur el único camino posible que desembocará en la carretera (5h.20’). Una vez en ella, hacia la derecha se llegará a Guardaetxe (5h.30’).
BALIZAS
Cimas: Intzako Dorrea: 1.431 metros. Pallardi: 1.290 m. Beloki: 1.271 m. Situación: Vertiente navarra de la sierra de Aralar. Dificultad: Alta, por su duración. Desnivel y horarios: 657 m., 5h. 30’. (4h. 30’ sin ascender el Pallardi). Comunicaciones: N-I a Alsasua. Luego N-240-A hasta Irurtzun y NA-7510 a San Miguel de Aralar. Cartografía: Angulo; ‘Aralar’. Cuadernos Pirenaicos. Sua, 2003. Goikoetxea, I. ‘Aralar’. Aranzadi ,1994. Mapa guía ‘Aralar’. Nondik, 2001.
|